Divino Planeta

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jueves, 14 de julio de 2011

LA AFLUENCIA DE DINERO



Tres hombres ciegos estaban perdidos en el desierto. Habían estado vagando durante días con la esperanza de encontrar el camino de vuelta a la civilización. Las perspectivas parecías lúgubres.


Finalmente, encontraron un camello. El animal permaneció inmóvil mientras los tres hombres iban llegando y tocándolo.


El primero tocó una pata del camello. "Un arbolito," dijo. Según él, habían encontrado un árbol en pleno desierto.


El segundo tocó la cola del camello. Se echó atrás horrorizado. "¡Una serpiente!" exclamó. Éste les avisó a los otros que tuvieran cuidado con una gran serpiente cuya cabeza estaba suspendida en el aire, dispuesta a atacar.


El tercero alzó su mano y tocó la joroba del animal. "Es un montón de basura," comentó. Les aseguró a los demás que no había nada que temer por encontrar una montaña de arena en el desierto.


Los tres se retiraron del camello y se pusieron a discutir. "Te digo que es una serpiente. Pude sentir su cuerpo delgado."


"Estás equivocado. Es demasiado grueso y firme para ser una serpiente. Es un árbol."


"Ambos estáis errados. ¿Cómo podéis equivocaros de tal forma? Es un montón de basura."


Después de algunos minutos de acalorada discusión uno de los hombres gritó, "Esto es ridículo. ¿Cómo podemos tener opiniones tan distintas? No hay manera de ponernos de acuerdo."


Los tres reflexionaron sobre esta intervención durante un momento. Al momento, uno de ellos habló. "¿Sabéis una cosa? Esto no es cierto," dijo. "Hay algo en que los tres estamos de acuerdo."


"¿En qué?" preguntó el primero.


"Todos estamos de acuerdo en que hemos encontrado algo. Puede que no nos pongamos de acuerdo en qué es, pero por lo menos coincidimos en que es algo, ¿no?"


De pronto, los tres hombres se dieron cuenta de lo absurdo de su riña. Se dieron unos abrazos y se dijeron algunas palabras agradables. Luego, decididos a acabar con la disputa, se acercaron al misterioso objeto nuevamente. Esta vez, los tres examinaron al camello desde la cabeza hasta la cola. Llegaron a la conclusión de que habían encontrado un camello. Así, se subieron a él y salieron sanos y salvos del desierto y llegaron a la civilización.


NEGOCIAR CON ALGO...


Sea lo que sea el dinero, lo perciba como lo perciba, la clave principal de todo esto es: el dinero es algo. Antes de meternos con esta discusión, debemos ponernos de acuerdo en este punto. Puede que usted y yo no estemos de acuerdo en todo, pero seguramente que los dos pensemos que el dinero es algo.


La idea de que el dinero sea algo puede que no le parezca revolucionaria, pero poca gente se da cuenta de este hecho.


Yo he preguntado a mucha gente de forma espontánea, «¿Qué cree usted que es el dinero?»


La respuesta más usual es: «No lo sé.» Luego preguntaba, «¿Es algo?»


La réplica normal es algo así como, «Eeh, nunca me lo he preguntado.»


Si sigo con el interrogatorio, la mayoría de la gente acaba expresando la opinión de que el dinero deben ser los billetes. El grueso de la gente no se da cuenta de que detrás del dinero físico no hay nada.


«Nunca pensé que el dinero fuera nada,» me dijo una vez una mujer de unos ochenta años. «Imagino que, después de todo quizás será realmente algo.»


¡Puede usted apostar que sí! No se equivocará, el dinero es algo. La naturaleza del dinero puede ser esotérica o metafísica, pero es real. Puede que la esencia del dinero no esté en los billetes o en las monedas, pero esté donde esté, existe en algún sitio y a algún nivel.


Si usted lo desea puede considerar libremente el dinero como alguna extraña energía. Considérelo si quiere un poder indescifrable. Diga que el dinero es intangible. Diga que es difícil de encontrar. Diga usted que todo este tema es extraño. Está bien. Sea lo que sea lo que usted piense del dinero, estará de acuerdo conmigo en que es algo, que verdaderamente existe a un cierto nivel de la realidad. Para el propósito que nos ocupa, usted no necesita saber con exactitud lo que es el dinero; lo único que debe tener claro es que es "algo". Repito: el dinero es algo.


Por qué estoy insistiendo tanto en este hecho? Le diré el porqué y este es un punto importante. Si el dinero es algo, y existe como algo, estará sujeto a las mismas leyes físicas que todas las demás cosas que son "algo". ¡Ya está!, este es precisamente el caso.


OBEDECER LAS LEYES...


La física es una ciencia exacta. Las leyes de la física se aplican de forma infalible al amplio mundo de la materia, las actividades y situaciones que se encuentran en nuestro increíblemente diverso universo. Las leyes que gobiernan nuestro mundo físico son irrefutables.


En 1687, Sir Isaac Newton publicó lo que se conoce como Las Tres Leyes del Movimiento de Newton. Estas leyes describen el efecto que las fuerzas tienen sobre los objetos. En el dominio de lo común, de las interacciones físicas, estas leyes han demostrado ser una fórmula fiable para el entendimiento y la predicción del movimiento. Brevemente, las tres leyes de Newton son:


(1) Un cuerpo se mantiene en reposo mientras no se actúe sobre él mediante una fuerza no opuesta.


Una fuerza no opuesta que actúa sobre un cuerpo, causa en este cuerpo una aceleración en la dirección de esa fuerza.


Cada cuerpo tiene una fuerza opuesta de igual magnitud que él mismo.


Si usted no es un genio de la física, no se preocupe; no tiene porqué serlo. Yo le voy a explicar en términos simples lo que estas tres leyes significan y su relación con la afluencia de dinero.


Pongamos por caso que tenemos un objeto sobre el que se está ejerciendo una fuerza en una dirección y, al mismo tiempo, otra fuerza en la dirección opuesta. (Esto describe la situación de cada uno de los objetos que hay en el universo). Ahora, si la magnitud de ambas fuerzas es igual, las fuerzas se equilibran, y el objeto no se mueve. Si, por el contrario, una fuerza es mayor que la otra, entonces el objeto se mueve en la dirección de esa fuerza mayor. Simple, ¿verdad?.


Ahora, vaya a volar una cometa. No literalmente, por supuesto, pero imagine por un momento que está volando una cometa. Como puede ver en el dibujo siguiente, dos fuerzas opuestas actúan sobre la cometa.


Fuerza del viento


Hay una fuerza que el viento ejerce sobre la cometa. Esta fuerza le está arrebatando la cometa. Al mismo tiempo, hay otra fuerza creada por usted mismo al tirar de la cuerda. Esta fuerza le está devolviendo la cometa. Como vemos, hay dos fuerzas opuestas, la del viento y la de su agarre.


Si las dos fuerzas son iguales, la cometa permanecerá a una distancia constante de usted. Esto es lo que ocurre cuando usted mantiene la cometa en el mismo sitio. La fuerza del viento está intentando quitarle la cometa, mientras que, al mismo tiempo, usted está tirando de la cuerda con la misma fuerza pero de forma opuesta, intentando traer la cometa hacia usted. Cuando las dos fuerzas son semejantes, se equilibran, y la cometa ni se acerca ni se aleja de usted.


Si usted relaja un poco, la cuerda se deslizará por entre sus dedos. La fuerza del viento sobre la cometa es entonces mayor que la ejercida por usted, y la cometa se aleja. Por otro lado, si usted agarra firmemente la cuerda y tira con fuerza, su fuerza de empuje es mayor que la del viento, y la cometa se acercará a usted.


Volar una cometa es un claro ejemplo de cómo fuerzas opuestas actúan en un objeto. Este mismo principio se aplica a todo en el mundo. Cualquier objeto, en cualquier momento, tiene unas fuerzas actuando sobre él. El bolígrafo que reposa en su escritorio en este momento tiene fuerzas opuestas actuando sobre él. Si el bolígrafo no se está moviendo no se debe a la no existencia de fuerzas; realmente se debe al hecho de que las fuerzas que están actuando sobre él son opuestas e iguales. Si un objeto se mueve, este movimiento se debe a una fuerza que no está siendo contestada por otra de igual magnitud y opuesta a la vez.


Y lo mismo ocurre con el dinero. Recuerde: el dinero es algo. Por lo tanto, si el dinero existe, que lo hace, también debe obedecer a estas leyes de la física. Y así es.


Esto no es ningún truco. Simplemente estamos formulando una explicación totalmente lógica de una realidad. Estas leyes físicas se deben aplicar al dinero del mismo modo que se aplican en este mundo a todo lo que es "algo". Como casi todo lo demás, el dinero no aparece sólo, aislado; el dinero también actúa bajo el influjo de fuerzas opuestas.


HABLAR DE DINERO...


Los siguientes dibujos ilustran cómo las fuerzas que actúan sobre el dinero afectan a su llegada. Las ilustraciones nos muestran tres importantes elementos: usted, el dinero y las fuerzas. A las fuerzas se les ha llamado Fuerza Atrayente (la fuerza que empuja el dinero hacia usted) y Fuerza Repelente (la fuerza que aleja el dinero de usted). La longitud de cada flecha representa el potencial relativo de cada fuerza. [Nota: Aunque utilicemos el dibujo de un hombre en estas ilustraciones, no pretendemos en absoluto menospreciar al sexo femenino; todo lo que aparece en este libro se aplica igualmente a hombres y a mujeres.]


Hay que decir que no estamos hablando de dinero como un montón de millones de pesetas. Nos estamos refiriendo a la esencia del dinero. Decir también que, aunque las fuerzas que actúan sobre el dinero no sean fuerzas físicas en sentido estricto, se les considera fuerzas. Una vez que uno se percata de que estas fuerzas existen y que además puede controlarlas, crear y mantener una corriente positiva de dinero hacia su vida se convierte en algo simple.


EL ORIGEN...


Son muchos los factores que contribuyen a traer el dinero hacia usted, y muchos los que contribuyen a repelerlo. En las páginas siguientes, usted aprenderá con exactitud cuáles son esos factores.


A lo largo de este libro, yo menciono la "corriente de dinero". Esta corriente es de esencial importancia. Si su fuerza de atracción es mayor que la de repulsión, el dinero llega a su vida. Si su fuerza de repulsión, por el contrario, es mayor, el dinero se va.


Su objetivo es incrementar la llegada de dinero a su vida. La única forma de que el dinero llegue a su vida es que su fuerza de atracción sea mayor que su fuerza de repulsión. Por tanto, lo que usted debe hacer, es maximizar su fuerza de atracción y, al mismo tiempo, minimizar su fuerza de repulsión. El método que describo en este libro le capacita para hacer estas dos cosas. Su nombre es "el método Two-Prong".


El método Two-Prong lo forman dos técnicas, una que aumentará su fuerza de atracción y otra que disminuirá su fuerza de repulsión. Actúa directamente sobre estas dos fuerzas. Sea cual sea su actual situación económica, si usa el método Two-Prong, generará una corriente positiva de dinero que entrará en su vida.


Si tiene dificultad a la hora de conseguir y ahorrar dinero, esa corriente de dinero se escapará de su vida. En este caso, su fuerza de repulsión es mayor que su fuerza de atracción. Usted tendrá que invertir la capacidad de estas fuerzas. Aumentando su fuerza de atracción y disminuyendo su fuerza de repulsión, creará una corriente positiva de dinero hacia usted.


Puede usar el método Two-Prong incluso si su situación económica es desahogada, si no tiene problemas monetarios demasiado serios en este momento. Se aplica la misma estrategia: maximice su fuerza de atracción y minimice su fuerza de repulsión. Esto le ofrecerá una entrada de dinero aún mayor de la actual.


Sea cual sea su edad, sexo, apariencia, minusvalías, inteligencia, etc, para romper todas las barreras y crear una llegada masiva de dinero a su vida, tiene que hacer dos cosas: maximizar su fuerza de atracción y minimizar su fuerza de repulsión. El plan es sencillo. Los resultados están asegurados.


Lo que debe hacer:



Maximice su fuerza de atracción Minimice su fuerza de repulsión


Tenga presente que, aunque estas fuerzas son conceptos abstractos, representan la realidad de todas las posibles situaciones económicas.


Claro está que esta no es la forma en que la gente normalmente ve el hecho de obtener dinero. Sin embargo, esta teoría es absolutamente fundamental. Al tratar con estas dos fuerzas, usted se está acercando al origen, la raíz de su situación económica. No hay mejor forma de empezar.



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